Sales de mañana, antes de que el sol despunte. Te esperan caminos llanos que se pierden en la lejanía. La paja, ya está segada, permanece, quebradiza, sobre el terreno. De vez en cuando te encuentras con un otero que en Polvoredo no merecería ni el apelativo de cuesta. El otero está minado de madrigueras de las que salen decenas, cientos de gazapillos y algún conejo grande. Antes de que salga el sol tampoco es raro ver alguna liebre. Y hace un par de meses perdices rojas con sus polluelos. Pero de ... (ver texto completo)