Pero buscaban tiempo para el baile, casi todos los domingos, con el tamboril del Sr Ricardo o la gaita del sr Florencio, a veces a la luz del cándil en alguna cuadra...lo importante es cuando apagaban el cándil...ja, ja¡.
El barril y la barrila, eran imprescindibles, para refrescar y recupar fuerzas durante la siega con los fuertes calores del verano.
Hola, vivo en argentina. Mi abuela materna nació en españa, en el pueblo iruela -truchas- leon, me gustaria que alguien me envie información de ese pueblo. Ella se llamaba matilde rodera.
Foulkesguillermo@speedy.com.ar. Desde ya muchas gracias
Guillermo foulkes
Tres arroyos - provincia de buenos aires - argentina
Tel 54 -2983-423010.
En la época de la cosecha, la vida de la gente agnegada de este lugar.era muy dura , empezaban con le siega de hierba a guadaña, seguía la siega del centeno con hoz, desde el amanecer hasta la puesta del sol, des pues la sementera recoger los frutos, patatas...Y a veces con un trozo de pan y una ceballa o "pero", porque ya no quedaba nada de la matanza del gorrino.
Una lambreta.
Ahora los veraneantes, si tenemos tiempo para contemplar las flores de
La primavera, antaño ni las sembraban ni tenían tiempo para mirarlas.
Todo el día dando porrazos, en el mes julio y pleno verano, era muy duro.
.jo.y que poco tardaron en hacerlos cristianos.eh¡.
En libro "Los lobos de Morla", dice el autor que los lobos , despues de atacar a sus rebaños, solían refugiarse en los pinares de la rasa.
La casa de Gabino y Rosa.
La casa de Antonia y Luciano.
Eso de la siesta está muy bien pensado, si señor, me apunto, aunque no se si habrá sombra p´a todos.
A ver si el año que viene hacéis antes la barbacoa y estamos todooos.
El "ecce-homo" de pozos es una de las imágenes mas conmovedoras que yo haya conocido. Es imposible describir con palabras le fe con la que los devotos de este cristo se acercan a darle un beso. Han llegado, si, atravesando montañas y descalzos para pedir salud o alivio a su dolor. El primer domingo de mayo todos en pozos.
Eugenio.
De pozos se escribió: todo parecía el encanto de una vida feliz en el idilio del campo.pero la verdad cruda y dura residía en que hombres y mujeres tenían que encender las chimeneas a la hora en que cantan los galos;y para vivir de un modo elemental, el sudor y la fatiga no cesaban casi nunca hasta la hora enque regresan las golondrinas.