Villayuste junto con otros pequeños
pueblos de Omaña es una maravilla, un remanso de paz, pese a que todas estas localidades de esta comarca se estén quedando sin población. Pienso que las personas que somos descedientes de nacidos en estos pueblos deberiamos movilizarnos para al menos no dejar que caigan en olvido su existencia, sus
fiestas y las peculiaridades que aun conocemos pero que en pocas generaciones se perderán.
Mi padre es de
Villaceid y aun tengo familiares en el
pueblo. Lo visito
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