De tanto en tanto había que hacer limpieza de la chimenea de la cocina, el sarro se acumulaba en las paredes y no tiraba y se formaban unas zorreral de mil demonios. En una de esas ocasiones de limpieza, vino a hacero uno de Andarraso, hijo de Monolico, creo. Después de los trabajos correspondientes había que hacer la comprobación y demostrar que la cocina tiraba bien y que las zorreras ya eran cosa del pasasdo. Encendió la lumbre, con su paja, sus aguzos de urz y su leña menuda y al cabo de unos ... (ver texto completo)