Amigos El Carballo y Anónimo,
No, El Carballo, no siento competencia, siento compañía por aquellos
montes y campares de pastoreo del
ganado menudo. Yo también recuerdo las
señales de diferentes
casas, la punta de la oreja cortada, una ele mayúscula, doble mosquito en una oreja y doble mosquito en las dos orejas. Recuerdo un mastín del
pueblo e ir a darle un batudo al
corral de Mundo y Melchor que era donde dormía, antes de marchar con las
cabras para Oceo. He dicho batudo, pero no sé si se decía
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