Hola Ana,
Cuando había caído una "curcullada que las gallinas daban con el rabo en el
cielo", es decir que había caído una buena
nevada, el alcalde pedáneo repicaba la
campana y aquel toque convocaba a concejo que se hacía en la
puerta de la
Iglesia. Los vecinos acudían por el
camino que cada uno de ellos había abierto de su
casa a la del vecino, con quien había, seguramente, echado una "copina" y un cigarro y comentado la "pelona" que había caído. El orden del día era de punto único y no se
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