En los meses de julio y agosto, coincidiendo con el verano, los omañeses volvemos a nuestra tierra. Por las calles pindias, caleas, recolusas y plazuelas de nuestros pueblos se vuelve a oír el jingrio de los rapaces.
Ya estamos a “sesenta de mayo” y ya podemos empezar a quitarnos el sayo en la montaña leonesa. Aunque a los leoneses nos ofende poco el jersey, porque el verano es corto; dura un día, según el refrán: el verano en la montaña empieza en Santiago y termina en Santa Ana. A pesar del refrán, ... (ver texto completo)
Ya estamos a “sesenta de mayo” y ya podemos empezar a quitarnos el sayo en la montaña leonesa. Aunque a los leoneses nos ofende poco el jersey, porque el verano es corto; dura un día, según el refrán: el verano en la montaña empieza en Santiago y termina en Santa Ana. A pesar del refrán, ... (ver texto completo)