Tras este EXTRAÑO invierno, los ganaderos de Babia nos enfrentamos un año más a la incertidumbre de si será el último y habrá que abandonar el pueblo en busca de una ciudad que aparentemente garantiza una calidad de vida y unas mayores posibilidades económicas. Mientras en los periódicos que leemos en el bar del pueblo vemos estos días cómo la Junta de Castilla y León y la Diputación se vuelcan en proyectos para otras zonas de la montaña leonesa, proyectos que consumen muchos miles de euros, las ... (ver texto completo)