La tía de Valseco que también le llamábamos la tía los fardos, yo recuerdo alguna vez que mi madre le mandaba pasar y le ponía de
comer allí en la mesa de la cocina y dormía en el pasillo de
casa.
Con el tocino que recogía pidiendo por las
casas, lo derretía y aquella grasa la ponía en botes que tapaba con unos trapitos blancos muy limpios, que los lavaba allí en el arroyo del sapo. No sabía cómo murió, lo de que tenía un hijo sí que lo había oído más veces. Yo pienso que las personas que viven
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