Afuera está nevando. Dos buenos cerojos de roble y unos troncos de piorno arden en la lumbre. Con las tenazas, la abuela arrima las brasas al puchero, acuriosa los tizones, joruga en la ceniza. Llaman a la puerta.
Los niños están sentados en la trébede, encima de la hornilla. Miran continuamente el reloj de campana y les parece que las agujas van demasiado deprisa. A ellos les gustaría que fueran más despacio y que no llegara nunca la hora de acostarse.
El abuelo ha puesto en la plancha de ... (ver texto completo)
Los niños están sentados en la trébede, encima de la hornilla. Miran continuamente el reloj de campana y les parece que las agujas van demasiado deprisa. A ellos les gustaría que fueran más despacio y que no llegara nunca la hora de acostarse.
El abuelo ha puesto en la plancha de ... (ver texto completo)