... ¡Y no tienes para qué cambiar! porque ese "defectillo" (como lo llamamos)... también es sinónimo de honestidad propio de una personalidad consecuente, para mí la coherencia entre lo que se piensa, se dice y se hace, es una de las virtudes que más admiro y que considero que más falta hace en los tiempos que vivimos en que el relativismo reina en gloria y majestad... por otra parte... pienso que el cambio es propio de los niños y jóvenes que están formando su personalidad... los adultos no cambiamos... ... (ver texto completo)