Compruebo que nadie se acuerda de
Guisatecha. Pero no está sola. La soledad conduce al olvido y mi
pueblo no se puede olvidar, porque lo llevo en mí porque bebí su
agua y comí su leche migada con
pan de centeno, porque respiré su aire puro y sin contaminamincación, como sin contaminar están sus gentes.
Omañeses y gentes que por allí pasais, ¡Deteneos un momento! Desde el alto de La Espina, y antes de bajar sus curvas, contemplad su
iglesia en el alto, su
rio en el
valle, sus
montes cargados de
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