Queridos
amigos:
Ya que me lo pide Mfe, y aprovechando que hoy, Domingo de Ramos, me he tomado la jornada de asueto, voy a contar qué pasó en aquella famosa
boda de
Taranilla.
Alberto y contaríamos unos 12 años y junto con mi madre tuvimos que ir a la boda de no sé quién, agún familiar, al
pueblo vecino que digo. A la hora de
comer, los mayores se sentaron junto a los mayores, y a los niños nos pusieron todos en la misma mesa. En principio, no oarecía mala idea, sólo que los niños que nos acompañaban
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