Buenos días a todos. Sirvan estas palabras de modesto y pequeño homenaje hacía una mujer entrañable, boñachona y siempre, siempre, con una sonrisa acogedora y tierna. Ella tenía algo especial, conectaba con la gente con suma facilidad y así dejó con su estela, pruebas inequívocas de cariño. María, gracias por esa simpatía y acercamiento, paisana. Te recordaré siempre con tu gesto abierto y campechano. Descansa en Paz.
Deseo desde aquí mandarles un estrecho abrazo en estos duros momentos a Sixto, Honorio y Luis Angel y un entrañable beso a María Luisa.
Deseo desde aquí mandarles un estrecho abrazo en estos duros momentos a Sixto, Honorio y Luis Angel y un entrañable beso a María Luisa.