Chicos, no sé por qué, anoche cuando me iba a la cama me acordé de un refrán que le oí una vez a mi padre y sus primas, y que me hizo mucha gracia. Igual alguien me corrige en algo, porque con algunos del final tengo duda.
Una hora duerme el gallo,
dos el caballo,
tres el santo,
cuatro el que no es tanto,
cinco el peregrino,
seis el labrador,
siete el estudiante,
ocho el caminante,
nueve el caballero,
diez el pordiosero,
once el muchacho y
doce el rey.
Una hora duerme el gallo,
dos el caballo,
tres el santo,
cuatro el que no es tanto,
cinco el peregrino,
seis el labrador,
siete el estudiante,
ocho el caminante,
nueve el caballero,
diez el pordiosero,
once el muchacho y
doce el rey.