Decían por ahí que la vida hay que tomársela en serio pero dejando sitio al cachondeo.
Soñé que me amabas, soñé que me querías y me caí de la cama por soñar tonterías.
Los chicos son como los trapos de la cocina, los dejas en el balcón y se los llevan las vecinas.
Lo importante no es saber, es tener el teléfono del que sabe.
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