En cierta ocasión, cuentan las luenguas que dan fe de ello, que en la cantina de Angelín Rosales, de Canales de toda la vida, un casi siempre inspirado Marciano, preguntó allí "in situ" a toda la concurrencia: " ¿En que se parecen Cervantes y Rosales?" ante la encogida de hombros de todos los presentes, el subsodicho respondió: "Cervantes era el manco de Lepanto y Rosales, el manco del espanto". La carcajada fue monumental y entre risas y bromas, aquella gente vivía feliz y en constante camaredería, sin tenerse en cuenta nada unos a otros. Con más miserias que ahora, con muchísimas más privaciones, menos comodidades de las que actualmente tenemos, no sería conveniente y necesario meditar al respecto? esta comida de hoy me ha inspirado profundidad.......... Viva Canales ¡