Mi primera felicitación quiero que sea para Tí, Reina y Madre.
En Tí creemos, en Tí depositamos todas nuestras plegarias y a Ti te reconocemos como nuestra GRAN REINA Y MADRE, la del Divino Manto, la que nos socorre y a la que acudimos cuando la vida nos muestra sus caras menos amables.
En Tí creemos, en Tí depositamos todas nuestras plegarias y a Ti te reconocemos como nuestra GRAN REINA Y MADRE, la del Divino Manto, la que nos socorre y a la que acudimos cuando la vida nos muestra sus caras menos amables.