1º
Primeramente mandamos que en nuestra esclavitud no se admita hermano que ejerza oficio indecoroso, que sea jugador, blasfemo, embriagoso, revoltoso, sospechoso en la Fe católica ni pecador público:
y para mejor observancia de este capítulo mandamos que cuando haya algún pretendiente, que desee ser admitido en esta nuestra esclavitud avise a él párroco y al Abad y estos nombren cuatro comisionados, quienes dentro del término de ocho días se informarán, si el tal pretendiente adolece de alguno de los defectos referidos Párroco y Abad, quienes le admitirán ó no según que sus informes sean buenos ó malos, acompañados del fiscal de la Cofradía y todo esto se hará con prudencia y sigilo.
Primeramente mandamos que en nuestra esclavitud no se admita hermano que ejerza oficio indecoroso, que sea jugador, blasfemo, embriagoso, revoltoso, sospechoso en la Fe católica ni pecador público:
y para mejor observancia de este capítulo mandamos que cuando haya algún pretendiente, que desee ser admitido en esta nuestra esclavitud avise a él párroco y al Abad y estos nombren cuatro comisionados, quienes dentro del término de ocho días se informarán, si el tal pretendiente adolece de alguno de los defectos referidos Párroco y Abad, quienes le admitirán ó no según que sus informes sean buenos ó malos, acompañados del fiscal de la Cofradía y todo esto se hará con prudencia y sigilo.