Primero nos meten el miedo en el cuerpo y acontinuación aplican las medidas que consideran necesarias. En otros momentos la gente se rebotaría y no las aceptaría. Pero claro, pensasmos que es lo menos malo y aceptamos todo lo que nos echen. Con sus medidas nos axfisian pero a ellos les importa un cara.... Y después se ofenden cuando la gente no cree protesta y les pide que se apliquen las mismas medidas que al ciudadanito de a pie. Bueno, si tan sólo son unos mandaos. ¡Qué pena y qué rabia al mismo tiempo!