Los que de veras buscan a Dios, dentro de los santuarios se ahogan.
Si los hombres son tan perversos teniendo religión, ¿cómo serían sin ella?.
Lo terrible en cuanto a Dios, es que no se sabe nunca si es un truco del diablo.
Quien a Dios tiene, nada le falta. Sólo Dios basta.
El más indestructible de los milagros es la fe humana en ellos.
La oración debería ser la llave del día y el cerrojo de la noche.