APENAS QUEDA ESPACIO.
En este espacio abierto a la ternura,
en este muro alzado de la pena,
el alma se desgaja de todos y de todo
con jirones de lluvia enloquecida.
Bate en estéril brega
los metales más nobles de la carne,
en tanto que el espacio se reduce
a un ayermado páramo,
entrenzado de surcos renegridos
en los que languidecen los últimos jazmines.
¡Ay, esa mala hierba de la pena en los ojos
que convierte el terruño en tempero de lágrimas,
donde germinan largas cicatrices,
sembradas al amparo de la noche ¡
Apenas queda espacio
abierto a la ternura,
si el barandal del alma se desploma
sobre una madrugada de palomas azules.
Y es difícil hacer el inventario
de la ruina de todo lo que amamos,
y comenzar de nuevo.
Felíx Antonio García Díez.
En este espacio abierto a la ternura,
en este muro alzado de la pena,
el alma se desgaja de todos y de todo
con jirones de lluvia enloquecida.
Bate en estéril brega
los metales más nobles de la carne,
en tanto que el espacio se reduce
a un ayermado páramo,
entrenzado de surcos renegridos
en los que languidecen los últimos jazmines.
¡Ay, esa mala hierba de la pena en los ojos
que convierte el terruño en tempero de lágrimas,
donde germinan largas cicatrices,
sembradas al amparo de la noche ¡
Apenas queda espacio
abierto a la ternura,
si el barandal del alma se desploma
sobre una madrugada de palomas azules.
Y es difícil hacer el inventario
de la ruina de todo lo que amamos,
y comenzar de nuevo.
Felíx Antonio García Díez.
precioso y real como la vida misma me voy pero volvere.