TAL VEZ EN TU RECUERDO.
Me desvaneceré como la niebla
cuando la tarde escampa.
La rúbrica intrincada de mi nombre
saldrá de los archivos oficiales
para ser legalmente incinerada
en el gran crematorio del olvido.
Perduraré algún tiempo en el registro
de los recaudadores,
en el decolorido membrete de una carta,
el buzón del correo,
la ociosa referencia
en el círculo aún fiel de los amigos.
Quizás en alún libro de poemas
aparezaca mi nombre,
tal eco imperceptible que se apaga
o verso al viento que ya nadie habita.
Y seguré bajando las escalas,
hasta dejar mi desvalida huella
en el indescifrable
contrato indefinido de los muertos.
Tal vez en tu recuerdo seré entonces
un hálito de férvida ternura.
Felíx-Antonio García Díez.
Me desvaneceré como la niebla
cuando la tarde escampa.
La rúbrica intrincada de mi nombre
saldrá de los archivos oficiales
para ser legalmente incinerada
en el gran crematorio del olvido.
Perduraré algún tiempo en el registro
de los recaudadores,
en el decolorido membrete de una carta,
el buzón del correo,
la ociosa referencia
en el círculo aún fiel de los amigos.
Quizás en alún libro de poemas
aparezaca mi nombre,
tal eco imperceptible que se apaga
o verso al viento que ya nadie habita.
Y seguré bajando las escalas,
hasta dejar mi desvalida huella
en el indescifrable
contrato indefinido de los muertos.
Tal vez en tu recuerdo seré entonces
un hálito de férvida ternura.
Felíx-Antonio García Díez.