Nada que ver, mujer. Es que yo esta mañana en plan melancólico-nostálgico antes del desayuno dejé aquí una poesía en la que me acordaba y de que manera de las ricas ensaimadas de Carmina y que al final tuve que desayunar sin ellas. Como veis me han impactado, pero tampoco hay que exagerar, que como diría nuestra querida moza de Los Castañales, existe vida más allá de las ensaimadas.