Hay esas ensaimadas, querida Jose, que perdición y que ricas están las condenadas. Me dio ayer Carmina lo que había sobrado de la
comida para la mi Delmina, que es su madrina. Como no estaba en el
pueblín porque se vinieron ayer al mediodía para
León, yo me
traje el encargo. Y esta mañana en un noble desayuno, las de crema, ummmmmmmmmmmmmm se fueron directamente a mi barriga. Que satisfacción, que placer, que todo, chica. Le llevé luego al mediodía dos buenos trozos de la de cabello de ángel. Joer,
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