Cambia. Pero empieza despacio, pues la dirección es más importante que la velocidad
Siéntate en otra silla, al otro lado de la mesa
Cuando salgas a la calle, ve por la otra acera. Después, cambia de ruta, camina con calma por otras calles, observando con atención los lugares por donde pasas.
Toma otros autobuses. Por un tiempo, cambia tu rforma de vestir, regala los zapatos viejos e intenta andar descalzo unos dias aunque sea en tu casa.
Tómate una tarde entera para pasear libremente, opir el canto de los pájaros o el ruido de los coches.
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