¿Ya te has ido? Perdona, sonó el teléfono y pensé que era Marisa, falsa alarma, era un tío que quería venderme una cocinera, le dije que ya tenía. Yo mismamente, y que no podía atenderle porque estaba calechando, ¿cosechando que? me dice. No señor: ca, le, chan, do, y dice que no sabe lo que es eso. ¡Será ignorante el tío!