Todo iba normal. Comí y como un viejecito me quedé viendo el tiempo en la tele, mientras mis ojos se cerraron por cierto sopor de la comida y quizás también por no haber dormido la noche pasada en condiciones. Sonó primeramente mi teléfono fijo, pero ese sueño fiel y dulce se agarró a mí como una lapa y no deseaba soltarme. Una vez cesó, la llamada se pasó al móvil hasta que cierto número "desconocido" y bastante lejano, no quiso dejarme con la duda y descolgué: que voz tan dulce, que ánimos me daba y que cercana y amena, con lo lejos que estaba. Era otro gran regalo de este Calecho que me dijo muy claro: estoy aquí, mis mejores deseos para tí y para los tuyos. Mi sorpresa y mi emoción son grandes y por eso yo deseo ahora compartirlas con tod@s vosotr@s. Esa voz es de aquí, es muy nuestra y siempre lo será. Mil gracias, preciosa. Nosotros también te queremos y mucho, porque tú, tú si que te haces querer.
¿Y esa vocecita hablaba en argentino? Ratifico lo dicho por el presi querida moza del Caleo
Un abrazote preciosa
Un abrazote preciosa
Mensaje
Me gusta
No