Sé virtuoso y te tendrán por excéntrico.
No podemos ver a la virtud sin amarla, ni amarla sin ser felices.
La virtud no habita en la soledad: debe tener vecinos.
Instruida, la virtud calcula tan bien como el vicio.
Las virtudes que se ostentan son vanas y falsas virtudes.
La virtud, no por estar de moda, deja de ser virtud.