Más veces descubrimos nuestra sabiduría con nuestros disparates que con nuestra ilustración.
Para saber algo, no basta con haberlo aprendido.
La sabiduría inútil sólo se diferencia de la tontería en que da mucho más trabajo.
La sabiduría se preocupa de ser lenta en sus discursos y diligente en sus acciones.
Lo que quiere el sabio, lo busca en sí mismo; el vulgo, lo busca en los demás.
El sabio consigue más ventajas por sus enemigos que el necio por sus amigos.
El saber es la única propiedad que no puede perderse.
Que no sabemos lo que nos pasa: eso es lo que nos pasa
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