Cómo seríamos felices si quitáramos tensiones, si pesáramos lo mejor, si el futuro fuese nuestra meta. Acaso entonces entenderíamos mejor que nos han puesto en los corazones un campo sembrado donde nace el mañana. Y habría razones para agradecer a los que se aventuran con dudas y con riesgo, a los que abren camino hacia lo desconocido.