Que buen sabor de boca nos deja la presencia aquí de nuestra ya paisana Carmen, con su hija Iria. Gracias por su cercanía, por su alegría y por participar así de esta manera en este calecho que por supuesto, ya es el suyo. Como va ese labio, pequeña Iria? seguro que mucho mejor, pequeña, claro que sí. Y al amigo Felipe, un gran saludo desde aquí, que buena gente es también. Entra cuando lo desees amigo, aquí siempre serás bien recibido. Por cierto soñé con la Fanta y tengo ya menos pelo. Saludos cordiales.