Perfume su repugnancia con exquisita urbanidad
Que usted será lo que sea, escoria de los mortales, un perfecto desalmado, pero con buenos modales
Si todos entendiésemos que todos llevamos un viejo encima
Gastemos nuestro poco de albedrío
Bienaventurados los que están en el fondo del pozo porque de ahí en adelante sólo cabe ir mejorando
Bienaventurados los pobres porque saben, con certeza, que no ha de quererles nadie por sus riquezas
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