Los mandarineros han llegado a casa sanos y salvos a D. G.
Hola Carlos. Estan divinas.
Pero te las has llevado, yo créí que no llegarían, jajajaa
Pues claro. Las probamos en casa de Ana Marta y el resto me las traje. jajaja
en el aeropuerto las tuve que ensenar
en el aeropuerto las tuve que ensenar