Llevo un ratín leyendo y viendo otro foro en el que por circunstancias he entrado esta mañana. Quiero dejar dos cosas claras.
1.- Cuando se colabora cada uno da lo que tiene y hay que ser muy respetuosos con las creencias de los demás
2.- Gracias a Catuno, por la defensa que ha hecho de los componentes del foro de Canales.
P. D.- Ahora mismo borro el mensaje que puse esta mañana, y quiero mandarles a los padres y al niño todo mi ánimo
1.- Cuando se colabora cada uno da lo que tiene y hay que ser muy respetuosos con las creencias de los demás
2.- Gracias a Catuno, por la defensa que ha hecho de los componentes del foro de Canales.
P. D.- Ahora mismo borro el mensaje que puse esta mañana, y quiero mandarles a los padres y al niño todo mi ánimo
Hola Toño. La verdad es que uno va con buena voluntad y.... no todo el mundo es igual. Yo hice mi aportación por internet, lamento lo que vino detrás.
Carmina no hagas caso de meddios dias habiendo dias enteros. Este maquinista seguro que ignora que una ytansferencia se puede hacer a cualquier hora por internet.
Que se entere y luego hable.
Que se entere y luego hable.
He copiado la transferencia y la puse en el foro, pero luego la he borrado, no quiero que haya polémicas.
Pues Carmina deberias haberla dejado para que ese BALA la hubiese visto y pedido disculpas por lo dicho.
Carlos, que sé que tienes la ventana abierta... Me has convencido voy a comenzar con el yoga. Despacito eso sí, que uno no está para muchos trotes
Ah, pero en el yoga se "trota", jajaja, yo creía que se trataba de relajarse.
Es que este es un yoga de importación de la zona del Anapurna, pasando por el QUINITO de Valdemoro... Al final te falta aire, por la altura más que nada...
Bueno, bueno... ¡toño cata también conoce el QUINITO de VALDEMORO! ¡ESTOY DE MATOJERA!.
Buenas noches Noemi, en los matojos empeoras del resfriado, asi que arrímate al fuego.
Noemí, que parece que es un antro. Yo estuve alli comiendo a mediodía, ja, ja, ja
Un antro no, pero tenías que verlo en el 72, 25 pelas costaba el baile y nos daban 40 a la semana, luego como te pillaran bebiendo un vino, parriba, que habia buen camino y como pegaba el aire en invierno
Cuando nos veamos os cuento algo grave que le pasó a esta familia. Tengo muchas amigas en VALDEMORO... y mu cotillas jajaja
A ver si es verdad, porque yo estoy leyendo y me estoy quedando "in albis"
El bar QUINITO DE VALDEMORO era frecuentado por los yogurines en 1972, CARLOS estuvo allí.
y en el 73 y en el 74 hasta Junio
Yo llegué a Pinto en el 75 y a Valdemoro en el 77.
2 años tardeste? yo pensé que estaba más cerca.
Jajaja, Jose, es que entonces la distancia todavía se contaba por leguas, jajaja
A 2o leguas de Pinto y a 15 de Marmolejo existió un castillo viejo propiedad de.... ja, ja,
¡Qué bonito!
Seguro que ya lo conoces... pero lo pongo, a mi me encanta
A treinta leguas de Pinto
y quince de Marmolejo,
existió un castillo viejo,
que edificó Chindasvinto.
Lo habitaba un gran señor,
algo feudal, y algo bruto,
se llamaba Sisebuto,
y su esposa Leonor.
Y su hermana Berenguela,
y su tía, Rosalía,
y una tía de su abuela,
que atendía por Mariana.
Y su cuñado Vitelio,
y su hijo mayor, Rogelio.
Era una noche de invierno,
noche fría, noche oscura,
noche llena de amargura,
noche atroz, noche de infierno.
En un egregio salón,
dormitaba Sisebuto,
y un perro seco y enjuto
roncaba en el portalón.
Cabalgando en un corcel
de color verde botella,
raudo como una centella,
llega al castillo un doncel.
Empapadas trae las ropas,
por efecto de las aguas,
y como no trae paraguas,
viene el pobre hecho una sopa.
Salta el foso, llega al muro:
la poterna está cerrada
- ¡Me ha dado mico mi amada! -exclama-
- ¡Vaya un apuro!
De pronto, algo que resbala
siente sobre su cabeza,
alza la mano y tropieza
con la cuerda de una escala.
- ¡Ah! - dice con fiero acento
- ¡Ah! - repite victorioso
- ¡Ah! - vuelve a decir gozoso
- ¡Ah! - y así hasta ciento.
Sube, que sube, que sube
Trepa, que trepa, que trepa
En brazos cae de un querube,
la hija del Conde, ¡la Pepa!
En lujoso camarín,
introdujo a su adorado,
y al notar que está mojado,
le secó bien con serrín
- Lisardo, mi bien, mi anhelo,
único ser que yo adoro,
el de la nariz de cielo
el de los pelitos de oro,
¿Qué sientes, dí, dueño mío?,
¿No sientes nada a mi lado?
¿qué sientes, Lisardo amado?
- Siento frío
- ¿Frío has dicho? eso me inquieta
¿Frío has dicho? eso me espanta
No llevarás camiseta, ¿verdad?
¡Pues toma esta manta!
Y ahora hablemos del cariño
que nuestras almas disloca
Yo te amo como una loca
- Yo te adoro como un niño
- Mi pasión raya en locura
- La mía es un arrebato
- Si no me quieres, me mato
- Si me olvidas, me hago cura.
- ¿Cura tú?!?!?!?!?! ¡Por Dios Bendito!
No repitas esa frase en jamás de los jamases
¡Pues estaría bonito!
Hija soy de Sisebuto,
desde mi más tierna infancia
y aunque es un padre muy bruto
y aunque temo sus furores,
y aunque sé a lo que me expongo...
¡huyamos! Vamos al Congo
a ocultar nuestros amores
- Bien has dicho, bien has hablado,
huyamos, aunque se enojen,
y si algún día nos cogen,
que nos quiten lo bailado.
En esto, un ladrido retumba potente y fiero
- ¿Oyes? -dice el caballero-
es el perro, que me ha olido.
Se abre una puerta excusada,
y, cual horrible huracán,
entra un hombre,
luego un can.
Luego nadie.
Luego nada.
- ¡HIJA INFAME! -ruge el Conde-
¿Qué haces con este señor?
¿Donde has dejado mi honor?
¿Donde? ¿Donde? ¿Donde?
Y tú, cobarde, villano,
¡antipático! repara
como señalo tu cara
con los dedos de mi mano.
Y sacando un puñal
introdujo el cortante acero
junto a la espina dorsal.
El joven, naturalmente,
la diñó como un conejo,
ella frunció el entrecejo
y enloqueció de repente.
También quedó el conde loco,
de resultas del espanto,
y el can no llegó a tanto,
pero le faltó bien poco.
Y aquí acaba la historia
verídica, interesante,
romántica y apasionante,
estremecedora y horrenda,
que de aquel Castillo viejo
entenebrece el recinto,
a treinta leguas de Pinto
y quince de Marmolejo
A treinta leguas de Pinto
y quince de Marmolejo,
existió un castillo viejo,
que edificó Chindasvinto.
Lo habitaba un gran señor,
algo feudal, y algo bruto,
se llamaba Sisebuto,
y su esposa Leonor.
Y su hermana Berenguela,
y su tía, Rosalía,
y una tía de su abuela,
que atendía por Mariana.
Y su cuñado Vitelio,
y su hijo mayor, Rogelio.
Era una noche de invierno,
noche fría, noche oscura,
noche llena de amargura,
noche atroz, noche de infierno.
En un egregio salón,
dormitaba Sisebuto,
y un perro seco y enjuto
roncaba en el portalón.
Cabalgando en un corcel
de color verde botella,
raudo como una centella,
llega al castillo un doncel.
Empapadas trae las ropas,
por efecto de las aguas,
y como no trae paraguas,
viene el pobre hecho una sopa.
Salta el foso, llega al muro:
la poterna está cerrada
- ¡Me ha dado mico mi amada! -exclama-
- ¡Vaya un apuro!
De pronto, algo que resbala
siente sobre su cabeza,
alza la mano y tropieza
con la cuerda de una escala.
- ¡Ah! - dice con fiero acento
- ¡Ah! - repite victorioso
- ¡Ah! - vuelve a decir gozoso
- ¡Ah! - y así hasta ciento.
Sube, que sube, que sube
Trepa, que trepa, que trepa
En brazos cae de un querube,
la hija del Conde, ¡la Pepa!
En lujoso camarín,
introdujo a su adorado,
y al notar que está mojado,
le secó bien con serrín
- Lisardo, mi bien, mi anhelo,
único ser que yo adoro,
el de la nariz de cielo
el de los pelitos de oro,
¿Qué sientes, dí, dueño mío?,
¿No sientes nada a mi lado?
¿qué sientes, Lisardo amado?
- Siento frío
- ¿Frío has dicho? eso me inquieta
¿Frío has dicho? eso me espanta
No llevarás camiseta, ¿verdad?
¡Pues toma esta manta!
Y ahora hablemos del cariño
que nuestras almas disloca
Yo te amo como una loca
- Yo te adoro como un niño
- Mi pasión raya en locura
- La mía es un arrebato
- Si no me quieres, me mato
- Si me olvidas, me hago cura.
- ¿Cura tú?!?!?!?!?! ¡Por Dios Bendito!
No repitas esa frase en jamás de los jamases
¡Pues estaría bonito!
Hija soy de Sisebuto,
desde mi más tierna infancia
y aunque es un padre muy bruto
y aunque temo sus furores,
y aunque sé a lo que me expongo...
¡huyamos! Vamos al Congo
a ocultar nuestros amores
- Bien has dicho, bien has hablado,
huyamos, aunque se enojen,
y si algún día nos cogen,
que nos quiten lo bailado.
En esto, un ladrido retumba potente y fiero
- ¿Oyes? -dice el caballero-
es el perro, que me ha olido.
Se abre una puerta excusada,
y, cual horrible huracán,
entra un hombre,
luego un can.
Luego nadie.
Luego nada.
- ¡HIJA INFAME! -ruge el Conde-
¿Qué haces con este señor?
¿Donde has dejado mi honor?
¿Donde? ¿Donde? ¿Donde?
Y tú, cobarde, villano,
¡antipático! repara
como señalo tu cara
con los dedos de mi mano.
Y sacando un puñal
introdujo el cortante acero
junto a la espina dorsal.
El joven, naturalmente,
la diñó como un conejo,
ella frunció el entrecejo
y enloqueció de repente.
También quedó el conde loco,
de resultas del espanto,
y el can no llegó a tanto,
pero le faltó bien poco.
Y aquí acaba la historia
verídica, interesante,
romántica y apasionante,
estremecedora y horrenda,
que de aquel Castillo viejo
entenebrece el recinto,
a treinta leguas de Pinto
y quince de Marmolejo
A mi también me gusta mucho, es muy divertido.