Oye, que debo irme a planchar la oreja, leñe, que vaya horas. Este Juan se fue sin despedirse y no me avisó y ahora yo aquí con estas tres queridísimas amigas, pierdo el contro del tiempo, que no de la situación. Os deseo dulces sueños, fermosas y sed felices. Buenas noches y hasta mañana, siempre si Dios quiere. Chauuuuuuuuuuuuuu