Siempre es difícil conocer los precios de las prostitutas, y si nos remontamos a 1620 en Sevilla, más aún.
Según Morales Padrón, las rameras solían ganar hasta cinco ducados diarios si estaban de buen ver y vestían bien (izas), o 60 cuartos si eran feas, ajadas y con defectos (rabizas).
Una cifra que no nos dice nada a no ser que la comparemos con el coste de la vida de aquella época, o los salarios existentes. Un servicio solía costar la cuarta parte del salario medio cotidiano de un operario o jornalero.
Según Morales Padrón, las rameras solían ganar hasta cinco ducados diarios si estaban de buen ver y vestían bien (izas), o 60 cuartos si eran feas, ajadas y con defectos (rabizas).
Una cifra que no nos dice nada a no ser que la comparemos con el coste de la vida de aquella época, o los salarios existentes. Un servicio solía costar la cuarta parte del salario medio cotidiano de un operario o jornalero.
Kirk Douglas, actor de cine norteamericano, celebró el hecho de que cumplía cincuenta años cenando con unos amigos.
La cena se alargó hasta las cuatro de la mañana, hora en la que decidió tomar el camino de su habitación para descansar. Acostado y dormido se despertó por el sonido del teléfono.
- Muchas felicidades, hijo mío - le dijo su madre.
- Pero mamá, contestó Kirk Douglas -, ¿para eso me despiertas? Podías haberme llamado más tarde.
La madre no dudo en decirle:
- No olvides que tú me despertaste a la misma hora hace cincuenta años, y no proteste.
La cena se alargó hasta las cuatro de la mañana, hora en la que decidió tomar el camino de su habitación para descansar. Acostado y dormido se despertó por el sonido del teléfono.
- Muchas felicidades, hijo mío - le dijo su madre.
- Pero mamá, contestó Kirk Douglas -, ¿para eso me despiertas? Podías haberme llamado más tarde.
La madre no dudo en decirle:
- No olvides que tú me despertaste a la misma hora hace cincuenta años, y no proteste.