A las dos de la madrugada llaman a la puerta, la mujer la abre y se encuentra a su marido todo despeinado, empapado en sudor, la camisa desabrochada, el pecho y la espalda llenos de arañazos, la bragueta abierta, y la cara toda roja de carmín. Por supuesto ella le pregunta:
- ¿pero tú de donde vienes? ¡sinvergüenza!
- Mari, no te lo vas a creer, pero acabo de pelearme con un payaso.
- ¿pero tú de donde vienes? ¡sinvergüenza!
- Mari, no te lo vas a creer, pero acabo de pelearme con un payaso.