CANALES: para los que ya no las tenemos un consuelo saber que...

Es aquí donde reposa
de mi madre el cuerpo frío;
y es aquí donde el llanto mío
debe la tierra empapar.
Porque la tumba que guarda
nuestra reliquia más santa,
es la mansión sacrosanta
donde debemos llorar.

Que es la lágrima del cielo
don precioso para el hombre,
bálsamo rico, y sin nombre
que la alcance a reseñar;
ella sola, si sufrimos
sobre el alma fiera pena,
lava el dolor que envenena,
cura el intenso pesar.

Es la esencia que embalsama
del corazón la honda herida,
cuando se postra afligida
del espíritu la fe;
cuando la luz importuna
y las sombras preferimos
porque en las sombras sentimos
algo del ser que se fue.

Cuando sin fe ni esperanza
lloramos el bien perdido;
cuando es la vida un gemido,
un eterno sinsabor;
cuando la risa que asoma
a nuestro labio marchito,
es el lamento infinito,
de un infinito dolor.

Por... Venancio Calderón

ANTE LAS MADRES MUERTAS.

Mi mano es en este día para mi ofrenda de hijo
Tan sólo notas tristes a mi laúd arranca,
Porque aunque ahora de todos vosotros me dirijo,
Únicamente se halla mi pensamiento fijo
En los que el pecho atristan con esta insignia blanca.

Venís ante estas calles sombrías y desiertas
en procesión solemne, con silencioso afán,
las almas y pupilas de lágrimas cubiertas
a visitar las tumbas de vuestras antas muertas,
las madres que se fueron y nunca volverán....

Pero las tumbas de ellas escuchan lo que clamo;
tenéis cerca a vosotros sus pálidos reflejos;
podéis dejar en ellas el perfumado ramo...
La tumba de mi alma, la tumba que yo amo
también, también blanquea, pero se encuentra lejos!

Por eso yo a mi verso ruego que se vaya,
que rasgue los espacios en alas de misterio,
que salve el monte, el valle, la selva, la hondonada,
que busque en una aldea su humilde cementerio.

Penetre silencioso por la penumbra grave;
Se pose en el follaje de un pino protector;
allí sueñe un momento bajo la sombra suave;
recuerde muchas cosas, y luego como un ave
abra las tristes alas y cante su dolor!

Señor: en dónde se halla la madre que me diste?
La que una noche trágica la tierra abandonó?
Verdad que con brazos de amor la recogiste
cando en su níveo lecho, solemnemente triste,
como azucena enferma su frente doblegó.

La busco y no la encuentro; la llamo y no responde;
La lloro y sé nunca si escucha mi gemir;
A mi dolor no acude, a mi ansiedad se esconde.
La busco en el recuerdo y allí tan sólo es donde
su dulce imagen pálida me vuelve a sonreir...

En qué lejana estrella, en qué región ignota,
en qué desierta isla de nebulosos flancos,
sus dulces ojos brillan y su sonrisa brota?

Señor: bajo qué cielos descocidos flota
la seda luminosa de sus cabellos blancos?

Más Tú no le contestas a mi filial cariño:
Tiende ante Ti el silencio su negra y vasta alfombra...
Tú dices: a mi reino con las tinieblas ciño...
Y yo... Yo soy la imagen escuálida de un niño
Perdido en una selva, gimiendo entre la sombra!...

Oh! Madres, que entre cajas negras y carcomidas
guardáis el hondo nido de nuestro loco afán...
Oh madres! Que os quedasteis de súbito dormidas
Sobre almohadas de piedra, dejando nuestras vidas
Como hojas desprendidas que arrastra el huracán!

No oís ahora, oh madres suspiros ultrahumanos?...
No oís en vuestras tumbas un aletear de beso?...
Somos nosotros: Somos los huérfanos hermanos
que juntas nuestras almas y unidas nuestras manos
estamos ante el frágil montón de vuestros huesos!

A dónde tenderían su vuelo triste y lento
las madres que en la tierra cesaron de sufrir?
Nada sabemos... Nada.. Sólo de ese momento
sabemos que en nosotros su último pensamiento
se refugió temblando para poder morir...

Quizás vaguen ahora con pavoroso anhelo
por selvas de infinito pobladas de terror...
Quizás de lo insondable las sobrecoja el hielo...
Y nadie acuda al llanto de su hondo desconsuelo...
Y nadie escuche el grito de su febril dolor.

Quién sabe por qué sendas fantásticas e inciertas
sus pobres plantas débiles errantes andarán...
Quién sabe en qué regiones oscuras y desiertas
hoy vagan tristemente gimiendo nuestras muertas,
las madres que se fueron y nunca volverán!

O acaso aquellas manos beatíficas y buenas
cansadas del trabajo y heridas de dolor,
en la caricia suaves, en la pasión serenas,
hoy juegan entre los lirios y rosas y azucenas
en los jardines puros del infinito amor...

Acaso aquellas plantas que erraron fatigadas
Hollando de la vida los ásperos senderos,
hoy pisen blandamente las sendas nacaradas
y los plumones suaves de nubes sonrosadas
bajo árboles azules con gajos de luceros...

Talvez en este instante sus ojos adorados
nos bañen en remansos purísimos de luz...
Talvez oyen mis versos para su amor cantados
Que son como unos lirios en lágrimas mojados
Que hoy dejo en su sepulcro, prendidos de una cruz!

Mas ya lleguemos todos a esas sagradas losas;
dejemos esas flores sobre su blanco altar...
Que llenen de perfumes las brisas nemorosas
y se marchen suaves, serenas, silenciosas,
así como a esas madres las vimos marchitar...
Adios! Madres del alma que en cajas entreabiertas
guardáis el hondo nido de nuestro loco afán...
Gozadad! Gozadad! Vosotros que las tenés despiertas
Nosotros, en silencio, dejemos nuestras muertas.
Las madres que se fueron y nunca volverán...

Por..... Carlos Mazo – Poeta colombiano.

para los que ya no las tenemos un consuelo saber que desde alla donde esten cuidan de nosotros! un beso mamá!