Enseñemos a perdonar; pero enseñemos también a no ofender. Sería más eficiente.
Vencer y perdonar, es vencer dos veces.
Come poco y cena menos, que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago.
Nuestras vidas no están en manos de los dioses, sino en manos de nuestros cocineros.
El hombre se diferencia del animal en que bebe sin sed y ama sin tiempo.
La suerte de las naciones depende de su manera de alimentarse.