Dónde puedo encontrar un hombre gobernado por la razón y no por los hábitos y los deseos?
Hay quienes dan con alegría y esa alegría es su premio
Bueno es dar cuando nos piden; pero mejor es dar sin que nos pidan, como buenos entendedores.
En el rocío de las pequeñas cosas, el corazón encuentra su mañana y toma su frescura.
Debe haber algo extrañamente sagrado en la sal: está en nuestras lágrimas y en el mar.