Ahora acabo de caer en la cuenta que hace años que no administro ningún supositorio.
Prácticamente han desaparecido del hospital.
Prácticamente han desaparecido del hospital.
Y no valía repartirlos, había que ponérselos al o la paciente. Jajaja, cuando estudiaba en Oviedo, un día le di un supositorio a un abuelito y le dije: Tenga, póngaselo.
Cuando volví al cabo de un rato a ver si le había pasado el dolor, me contesta: Si señorita, el dolor se me pasó, pero aun tengo el mal sabor en la boca, que malo estaba!
Pobrecito, no sé que me entendió.
Cuando volví al cabo de un rato a ver si le había pasado el dolor, me contesta: Si señorita, el dolor se me pasó, pero aun tengo el mal sabor en la boca, que malo estaba!
Pobrecito, no sé que me entendió.