De este modo, el conjuro solo podría hacerlo efectivo aquel a quien representaba. Sin embargo, durante la dinastía XVIII y posteriores esta costumbre se cambió, pasando a escribirse entonces el capítulo VI del Libro de los Muertos, el cual contiene precisamente la Fórmula para que un ushabti ejecute los trabajos para alguien en el Más Allá:
" ¡Oh ushabti por....! [aquí se ponía el nombre del difunto]: si soy llamado, si soy designado para hacer todos los trabajos que se hacen habitualmente en el Más Allá, sabe bien que la carga te será infligida a ti. Como se debe alguien a su trabajo, toma tú mi lugar en todo momento para cultivar los campos, para irrigar las riveras y para transportar la arena de Oriente a Occidente."
" ¡Oh ushabti por....! [aquí se ponía el nombre del difunto]: si soy llamado, si soy designado para hacer todos los trabajos que se hacen habitualmente en el Más Allá, sabe bien que la carga te será infligida a ti. Como se debe alguien a su trabajo, toma tú mi lugar en todo momento para cultivar los campos, para irrigar las riveras y para transportar la arena de Oriente a Occidente."