Hamed no era una enciclopedia viviente pero al menos estaba bien informado, mejor que muchos guías de agencia. Por desgracia estaba acostumbrado a tratar con turistas que se contentan con visitar unas cuantas tiendas de recuerdos y artesanía que les recomendaba por ser: -"las mejores, señor"-, Por supuesto que eran las mejores, es decir, las que le daban más comisión.