O si por el contrario era un mundo "mágico", esto es, espiritual; como nuestro Cielo cristiano, lo que parece más probable. En todo caso era un lugar donde el difunto iba a reproducir su vida terrena, con una importante salvedad; podía librarse del trabajo físico, que otros harían por él. En lugar de seguridad social, los sacerdotes egipcios habían desarrollado un rito por el cual el jubilado-difunto tendría servidores que harían por él sus labores.