La rampa en forma de espiral, permite subsanar esta deficiencia y ha tenido buena aceptación en los medios científicos, si bien no se han encontrado evidencias arqueológicas que confirmen su utilización.
Uno de los arqueólogos que más aportes ha realizado al esclarecimiento de este tema, J. F. Lauer, sugirió una variante a su modelo de rampa recta. El considera la superposición de rampas con pendientes progresivamente más acentuadas, que tienen en cuenta la disminución de altura media de las hiladas de piedra a medida que nos acercamos a la cúspide y el hecho de que las enormes losas no se encuentran más en ésta pirámide por encima de los 68 metros de altitud, esas superposiciones de rampas permiten, además, limitar su longitud desde el pie e la pirámide a 300 metros. Este sistema ofrece la enorme ventaja de presentar un gran ancho de vía de la rampa en los niveles inferiores de la pirámide que ofrecen muy vastas superficies para construir.
Uno de los arqueólogos que más aportes ha realizado al esclarecimiento de este tema, J. F. Lauer, sugirió una variante a su modelo de rampa recta. El considera la superposición de rampas con pendientes progresivamente más acentuadas, que tienen en cuenta la disminución de altura media de las hiladas de piedra a medida que nos acercamos a la cúspide y el hecho de que las enormes losas no se encuentran más en ésta pirámide por encima de los 68 metros de altitud, esas superposiciones de rampas permiten, además, limitar su longitud desde el pie e la pirámide a 300 metros. Este sistema ofrece la enorme ventaja de presentar un gran ancho de vía de la rampa en los niveles inferiores de la pirámide que ofrecen muy vastas superficies para construir.