Dios es el mísmo, aunque tenga mil nombres; pero tienes que escoger uno para llamarlo.
El dios en quien yo creo no nos manda el problema, sino la fuerza para sobrellevarlo.
Para obtener el éxito verdadero hágase estas cuatro preguntas: ¿Por qué? ¿Por qué no? ¿Por qué no yo? ¿Por qué no ahora?.