Los cinceles utilizados en el Imperio Antiguo, eran de cobre, aunque más duro que el cobre puro, puesto que de la mezcla con impurezas, a veces resulta una aleación de dureza cercana a la del bronce.
Seguramente la aleaciones eran accidentales, los egipcios sólo sabrían que el cobre extraído de ciertas zonas, era más duro y por eso lo preferían para ciertos trabajos. Del mineral mezclado y fundido con rocas de la zona, resultarían las aleaciones fortuitas. Pero ya a finales del Imperio Antiguo, hace su aparición el bronce.
Los cinceles eran golpeados por mazas de madera y podían utilizarse en rocas más duras que los primeros, puesto que lo que se pretende es comunicar el impacto a las mismas, no penetrarlas por dureza. Pero tanto el cobre como el bronce, resultaban poco eficaces para trabajar las rocas más duras como el granito.
Seguramente la aleaciones eran accidentales, los egipcios sólo sabrían que el cobre extraído de ciertas zonas, era más duro y por eso lo preferían para ciertos trabajos. Del mineral mezclado y fundido con rocas de la zona, resultarían las aleaciones fortuitas. Pero ya a finales del Imperio Antiguo, hace su aparición el bronce.
Los cinceles eran golpeados por mazas de madera y podían utilizarse en rocas más duras que los primeros, puesto que lo que se pretende es comunicar el impacto a las mismas, no penetrarlas por dureza. Pero tanto el cobre como el bronce, resultaban poco eficaces para trabajar las rocas más duras como el granito.