Para un buen matrimonio hay que enamorarse muchas veces, siempre de la misma persona.
Hay un remedio para las culpas, reconocerlas.
No viviré si no es para buscarte y cruzaré el dolor para adorarte.
Desde que encontré tus labios, como una mariposa al descubrir su miel, necesito tu boca para embriagar tus noches y tus manos sedientas que alimentan mi piel.
La libertad de expresión lleva consigo cierta libertad para escuchar.