“Que la filosofía no es una ciencia productiva resulta evidente ya desde los primeros que filosofaron: en efecto, los hombres comenzaron a filosofar al quedarse maravillados ante algo, maravillándose en un primer momento ante lo que comúnmente causa extrañeza y después, al progresar poco a poco, sintiéndose perplejos también ante cosas de mayor importancia, por ejemplo, la luna, el sol, los astros, y ante todo, el origen del Todo. Ahora bien, el que se siente perplejo y maravillado reconoce que no sabe. Así pues, si filosofaron por huir de la ignorancia, es obvio que perseguían el afán de conocimiento y no por utilidad alguna.” (ARISTÓTELES)